lunes, 20 de mayo de 2013

VIDELA: SE MURIÓ EL LADRÓN DE LAS VIDAS Y LOS SUEÑOS DE UNA GENERACION

Así te recordaremos siempre, preso y abandonado.
20/05/2013

Se murió el ladrón. No ese chico de piel oscura que los verdaderos ladrones hoy señalan como "el otro", el enemigo a combatir porque para algunos la pobreza es peligrosa, drogadicta y atea.


Se murió el ladrón de las vidas y los sueños de una generación. El que en nuestros mejores años nos obligó a vivir escondidos, secuestrados, torturados. El, el máximo exponente de militares a los que el poder económico, político y eclesiástico les sacó el bozal. El ladrón que nos obligo en nuestra adolescencia a vivir con miedo y a ser testigos privilegiados un genocidio imposible de olvidar.

Se murió el ladrón de las convicciones religiosas de muchos cristianos de buena fe que no soportaban verlo comulgar sin mostrar el mas mínimo signo de arrepentimiento por las desapariciones, tormentos, violaciones y apropiaciones de hijos. El mismo perverso que permitió que sus subalternos torturaran bebes en el pecho de sus madres en centros clandestinos de detención.

Se murió el ladrón de nuestra esperanza de que la llegada de la democracia nos permitiera la memoria y la verdad.

Pero se murió sentado, solo en una celda, condenado finalmente por la justicia, la que el negó. Y desesperado por la cobardía de sus mandantes y la valentía de un hombre, Nestor Kirchner, de quien confesó fue lo peor que le pasó. No me alegra su muerte. Me alegra que este mi querido este un poquito, solo un poquito, mas limpio.

jueves, 16 de mayo de 2013

MURIO EL GENOCIDA COLOMBO EX GOBERNADOR DE FORMOSA CON CONDENA FIRME POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD

Por las sonrisas arrebatadas antes del tiempo de Mirta Insfran, Ricardo Borgner, Pedro Morel, Sara Fulvia Ayala, Zulma Sena, Fabian Oviedo, Pancho Bogarin, Julio Andres Bocha Pereyra, Monchi Diaz, Maximo Vianconi, Lito Aragon, Carlos Rolando Genes y tantos otros.... por los ranchos campesinos incendiados, por los secuestrados y torturados, por las mujeres violadas, por los empleados cesanteados...



LA MUERTE DE UN TIRANO (MARIO BENEDETTI)

Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.

martes, 7 de mayo de 2013

JUSTICIA LEGITIMA NEA: Reconciliar a la ciudadanía con la Justicia

Por Justicia Legítima *

En el segundo encuentro regional de Justicia Legítima Nordeste, sentimos la necesidad en primer término de ratificar este espacio colectivo, de carácter horizontal, democrático, multisectorial de integración de la sociedad con la Justicia, ya que los motivos que originaron nuestro encuentro han sido la imperiosa necesidad de aportar al debate hacia transformaciones esenciales y en proyectos vinculados al tipo de Justicia que anhelamos y que a su vez viene expresándose de diversas maneras en gran parte de la sociedad.

Queremos ser parte de una Justicia más plural y realmente independiente dispuesta a transparentar y a rendir cuenta de su actuación ante la ciudadanía entera.

Los jueces cumplen una función esencial en el sistema democrático y, por tanto, su conducta pública –como la del resto de los funcionarios públicos– debe estar sujeta al escrutinio estricto de la ciudadanía. El debate democrático sobre las decisiones judiciales, acerca el sistema de justicia a la sociedad y enriquece la calidad de las respuestas jurisdiccionales.

Por ello, decimos que es la hora de mirar hacia adentro del sistema de administración de justicia y hacer pública nuestra autocrítica, a fin de dar sentido a la diferencia entre el accionar corporativo y lo que debería ser una Justicia Legítima.

Claramente, estamos en desacuerdo con el accionar de muchos magistrados; sus procedimientos antiguos, su lógica de trámites escritos, su pesadez burocrática, su egocentrismo valorativo, su falta de imaginación y su desprecio práctico hacia todo lo que tenga rostro humano –en especial los más vulnerables– y no sean papeles.

Para conformar otro sistema judicial, entendemos que hay que partir de un núcleo irrenunciable de principios y prácticas que aseguren la vigencia plena e irrestricta del Estado de Derecho; la defensa y “ampliación” permanente de los derechos humanos y de las garantías consagradas en la Constitución, en las convenciones internacionales de derechos humanos, en la jurisprudencia de organismos internacionales y el rechazo a toda forma de discriminación por condición social, étnica, religiosa o de género.

Estamos convencidos de la necesidad imperiosa de acercar el sistema de administración de justicia a la ciudadanía –fuente única de su legitimidad–, en virtud del desprestigio a que la han llevado años de aislamiento.

En este sentido, y sin eludir el debate, consideramos que los proyectos hoy en discusión ante el Congreso de la Nación representan una muy buena oportunidad de intercambiar ideas en diversos ámbitos, dentro de un proceso de democratización mucho más complejo, profundo y que necesariamente exige un debate desde miradas diversas, participativas y de mayorías.

Por ello, nuestra razón de ser y de aportar desde la región. Entendemos necesario profundizar el aporte desde esta perspectiva, con una mirada regional y hacia el interior del Poder Judicial en las provincias en las que estamos insertos, con el ideal de reconciliar a la ciudadanía con el sistema de administración de justicia.

* Firman Luis González, Juan Carlos Vallejos, Flavio Ferrini, Nora Rosana Maciel, María Cecilia Baroni, Mario Bosch, Carlos Martín Amad, Horacio Rodríguez, Rosa del Milagro Palacios, entre muchos otros jueces, fiscales, abogados, funcionarios, trabajadores del Poder Judicial y miembros de organizaciones sociales de Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones.

domingo, 5 de mayo de 2013

ROBERTO CIRILO PERDIA: "Perón quiso prepararnos para tomar el poder"

Por Ricardo Ragendorfer


Un cono de luz se filtraba a través de la ventana. El resto de la casa estaba a oscuras desde la tarde anterior por un corte de energía. Por esa razón, el otrora integrante de la conducción nacional de Montoneros, Roberto Cirilo Perdía, se encontraba atrincherado allí, debido a las dificultades operativas que, a sus 72 años, supone atravesar cuatro pisos por la escalera. Sin embargo, su moral era alta; acababa de publicar Montoneros - El peronismo combatiente en primera persona, un voluminoso libro de memorias. Su foto en la solapa es la misma que en la década del ’70 hicieron circular los servicios de  inteligencia, que lo buscaban como uno de los principales responsables del "terrorismo" en la Argentina. Ahora, los ojos de ese hombre conservaban el brillo de antaño. Y él los entrecerró, al evocar una extravagante escena: su encuentro secreto, el 13 de enero de 1976, con el general Albano Harguindeguy  

"Ocurrió de noche en un desolado doque de Puerto Madero. Un compañero, Norberto Habbeger, armó la cita. El propósito: negociar la situación de Roberto Quieto, quien días antes había caído en manos de una patota policial. Harguindeguy tenía la cintura un Smith & Wesson calibre 38. Yo portaba una 45. Así abordé el Falcon que él conducía. A modo de saludo, preguntó: '¿Es usted Marcos Osatinsky?' Mi respuesta fue: 'Ustedes lo mataron hace un mes'. El tipo simuló sorpresa: 'Ah, no sabía. Es que no pude hablar a fondo con Viola, porque todavía se está sacudiendo el polvo de la bomba que ustedes le pusieron'. Y sonrió con picardía, para agregar: 'Tampoco pude transmitirle el afán de diálogo que ustedes tienen ahora'. Yo fui al grano: '¿Hay alguna posibilidad en relación a Quieto?' Sus palabras fueron tajantes: 'De ningún modo. Quieto no va aparecer. Olvídense. No vamos a andar tirando cadáveres en los zanjones. Desde ahora, los cadáveres no van a aparecer. Vamos hacer otra cosa. A Quieto no lo van a volver a ver. En realidad, no volverán a ver más a nadie'. 
 
EL CIELO POR ASALTO. Perdía, cuyo origen político fue la Democracia Cristiana (ver recuadro), se sumó luego a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). En 1970 confluiría en la formación de Montoneros; dos años más tarde sería parte de su dirección. En 1973, junto a Mario Firmenich y Quieto –éste aún en la cúpula de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) – sería recibido nada menos que por Juan Domingo Perón. Fueron varias las reuniones entre el líder y los jóvenes guerrilleros, en abril de 1973. Los detalles recién ahora salen a la luz.   

"Las primeras reuniones fueron en Roma: luego, tuvimos otras en Madrid. Perón había viajado a Italia para conversar  su situación con el Vaticano. El primer encuentro fue en una suite del Hotel Excelsior, sobre la vía Véneto. En eso llegó Héctor Cámpora con su esposa; venía a ofrecerle a Perón el triunfo electoral. Perón los recibió con nosotros delante. Cámpora también estaba sorprendido. Era como si el General nos avalara. En resumen, discutimos durante horas con Cámpora y Perón acerca del futuro. Intercambiábamos opiniones. Y se planteó una discusión con el tema militar. Perón nos preguntaba nuestra visión al respecto. Nosotros le informamos que hay dos coroneles –Carlos Dalla Tea y Jaime Cesio– que conversan con nosotros. Ahí apareció López Rega, y dijo: '¡No, general!, ¡Tengo informaciones de que esos tipos son un peligro!' Fue su única intervención.

–¿Qué opinión tenían en ese momentos ustedes de él? 

–Que sólo era el secretario de Perón, y que interactuaba en la medida en que Perón lo dejaba. Esa era la opinión que teníamos. Días más tarde, en Madrid, casi no intervenía. Salvo una vez, que entró abruptamente, y le dice a Perón: '¿Vio, vio, General? Tenemos problemas con los muchachos'. Perón le dice: 'Están acá los muchachos. ¿Qué problema hay?'. López Rega entonces informó que en Córdoba había sido ajusticiado el coronel Héctor Iribarren. Perón nos miró. Nosotros ensayamos una justificación. Y él dio por terminado el asunto con la siguiente frase: 'Bueno. Pero que el próximo sea con un camión'. 

–¿Era notable la influencia de López Rega sobre Perón?

–En una ocasión, Perón hizo que López Rega tomara la palabra. Estaba a nuestras espaldas, en un banquito de plástico contra la pared. Y dice: 'Hay que leer los avisos fúnebres en La Nación y La Prensa. Ahí está la sangre de la oligarquía. Ese es el fin de la oligarquía argentina'. Yo no sabía si era una joda o en serio. Y me doy vuelta para ver qué hacía Perón. Estaba con las manos en la barriga matándose de risa. 

–Ya se respiraba la polarización del peronismo entre la extrema derecha y la tendencia revolucionaria. ¿Perón tocó ese tema?

–No, Perón nos decía que en unos cuatro años nos tocará gobernar a nosotros. Sus palabras eran: 'Tendrán que prepararse para ello'.  Eso lo dijo en varias oportunidades. Incluso, a Oscar Bidegain, el gobernador electo de Buenos Aires, le llegó a decir, en privado: 'Déle la mitad del gabinete a los muchachos para que se vayan fogueando; empiece a gobernar con ellos'. Eso es lo que motivaría después la bronca de Bidegain, cuando Perón lo cuestiona: 'Pero si él me dijo que hiciera esto; no fue una idea mía. Perón me dijo que hiciera estas cosas'.

-¿Cuáles fueron los primeros signos del deterioro en el vínculo de ustedes con Perón? 

–Empieza ese mismo 25 de mayo a la noche, cuando salen los presos políticos de Devoto, en base a la movilización popular, y no a un sistema más institucional. La amnistía ya había sido acordada con Perón y Cámpora. Pero la idea inicial era articular la cuestión a través del Parlamento. Ese día, todo se desbordó: miles de compañeros en la calle. De madrugada, Abal Medina tiene que resolver las cosas a las corridas, con un decreto de Cámpora que perfectamente lo podría haber resuelto esa misma tarde con un indulto. Fue la solución que finalmente se adoptó, pero a las apuradas, no de un modo institucional. Ese fue el primer punto de fricción entre nosotros y Perón. A la mañana siguiente, Perón mandó por télex un mensaje para cuestionar el modo con que se resolvieron las cosas. Después expresaría su disgusto ante otro tipo de situaciones, como las ocupaciones de plantas fabriles, dependencias públicas, colegios y universidades. El General decía que la Resistencia ya había concluido. Hasta ahí las cosas eran manejables. Todo terminó el 20 de junio con la masacre de Ezeiza. Ahí termina nuestra gigantesca acumulación de fuerzas y empieza el declive. Ezeiza fue una emboscada. Una emboscada del imperialismo, montada con personajes como López Rega. 

EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS. "Nosotros habíamos guardado las armas. Pero no las entregamos. Las volvemos a empuñar en septiembre de 1974. Perón ya estaba muerto Y ahora actuaba la Triple A. Habíamos pasado a la clandestinidad. Yo creo que fue el principal error político que cometimos en ese periodo, producto de una presión de los compañeros y una mala evaluación nuestra en general. La presión, porque nos decían: '¿Hasta cuándo tenemos que aguantar que nos maten, y no respondemos?' Nosotros sentíamos eso, porque estábamos con los locales abiertos, todo funcionando en la legalidad, con lo cual ofrecíamos blancos para que nos marcaran donde quisieran y nos asesinaran en el punto en que les gustara. Eso estaba pasando. Creímos de esa manera poder evitar la caída de compañeros. Y yo creo que esas caídas se redujeron  en ese periodo, pero lo pagamos en el mediano plazo con desarraigo social y desarraigo político”. 

–¿El súbito pase a la clandestinidad no dejó a la militancia de superficie al descubierto frente a la represión?  

–Muchos compañeros fueron desplazados hacia otras regiones del país. Esos compañeros en su lugar de origen tenían un arraigo social y político, pero en el nuevo destino lo perdieron. Allí eran extraños, forasteros. Los que permanecieron, más que quedar al descubierto ante la represión, se desorganizaron. Y se perdió la sintonía fina que teníamos con la población.

–Si bien la clandestinidad significó el regreso a las operaciones armadas, meses antes, a fines del ’73, se produce la muerte de Rucci. ¿Qué puede decir al respecto?

–Esa muerte no fue aprobada ni ejecutada por la conducción de Montoneros. Tal vez hayamos cometido el error de no negarlo enfáticamente. No puedo afirmar o negar que haya habido militantes montoneros o de la FAR en ese operativo. Lo que sí afirmo es que ningún organismo de conducción lo decidió.  

–¿Debo interpretar que una estructura de la organización actuó por su cuenta?

–No lo sé. Fue en el momento de la fusión entre Montoneros y FAR.  No lo sé.

–En octubre de 1975, el ataque al cuartel de Formosa fue el primer operativo montonero contra una instalación del Ejército. ¿Cuál era el propósito?

–El golpe de Estado ya tenía fecha. La idea fue la de conformar una fuerza armada y demostrarle al propio Ejército que teníamos condiciones para operar, además de ir recuperando las armas para construir un poder superior. Lo de Formosa fue también para decir: 'Miren que va a haber resistencia al golpe de Estado'. 

–¿Qué efecto tuvo en Montoneros la caída de Quieto, a quien ustedes terminarían condenando a muerte en ausencia por presunta traición?

–Una cosa es la lectura que se puede tener en esas circunstancias. Y otra es la lectura a la distancia. Con respecto a Quieto, lo que veo hoy es que no hay informaciones concretas acerca de que él haya propiciado la caída de otros compañeros. Por lo menos, eso no está suficientemente probado. De Quieto prefiero quedarme con la imagen del compañero con el que compartimos un largo tiempo de lucha.

–¿Podrías afirmar que la resolución que tomó en ese momento la conducción nacional con él fue injusta?

–No me atrevería a formular tal idea de esa manera. Lo que hoy rescato de ese hecho es el sentimiento que hoy tengo hacia el compañero. 

–En ese marco se produjo tu encuentro con Harguindeguy. ..
–Sí. Pero te voy a contar el final de esa historia: a Harguindeguy lo vi pocas semanas antes de su muerte. Yo estaba en los tribunales de Comodoro Py. Alguien me esperaba en el noveno piso, donde está el barcito. Tomé el ascensor y, en vez de subir, bajé, al subsuelo, Allí veo a uno del Servicio Penitenciario  empujando una silla de ruedas. Me quedé en el fondo. Recién entonces vi que en la silla de ruedas estaba sentado nada menos que Harguindeguy. Una mantita le tapaba las manos. Ambos nos miramos por unos diez segundos, sin decirnos nada. Me impresionó mucho. Llegué arriba, le conté a los compañeros, a los abogados que estaban arriba. Me impresionó mucho. Harguindeguy no era, claro, el mismo hombre que había visto hace más de siete lustros. En fin, así son las leyes de la vida. «
 
 El hombre al que la dictadura consideraba un peligro nacional

Roberto Cirilo Perdía nació en 1941 en Rancagua, un pueblo cercano a la ciudad bonaerense de Pergamino.  Fruto de una familia de chacareros, emigró durante su adolescencia a la capital para estudiar derecho en la Universidad Católica. En paralelo, trabajó en un banco. Allí se iniciaría en la lucha gremial. Se sumó a un sector de la Democracia Cristiana. Luego, a mediados de la década del '60, se radicó en Santa Fe. Al tiempo, se sumó a las filas de las FAP. Su militancia en Montoneros comenzó en 1970, tras el secuestro del general Pedro Eugenio Aramburu. En 1972, fue incorporado a su conducción nacional. Permaneció allí hasta la disolución de esa fuerza guerrillera. En el medio, su vida transcurrió en la clandestinidad, mientras las fuerzas represoras de la última dictadura lo buscaban afanosamente, por considerarlo uno de los máximos responsables de la "subversión" en Argentina. En aquel período, se hacía llamar "Carlos" o, simplemente, "El Pelado".  Y, junto con Mario Firmenich y Fernando Vaca Narvaja, entre otros, comando los destinos de la organización revolucionaria peronista desde el exterior. Regresó al país tras el restablecimiento de la democracia, en 1984. Tras su reinserción en la legalidad, trabaja como abogado. Forma parte de la Universidad de los Trabajadores. Y es referente de la Organización Libres del Pueblo (OLP).

Fuente: Tiempo Argentino. 

sábado, 27 de abril de 2013

LEONARDO BOFF: "La vida de Francisco puede correr riesgo"

Para Boff, el Papa argentino deberá enfrentar mafias peligrosas si quiere desmontar el sistema corrupto enquistado.

Por Alberto Lopez Girondo

Con la renuncia de Joseph Ratzinger, el nombre de Leonardo Boff volvió a las primeras planas. Nacido Genésio Darci Boff, este franciscano oriundo del sur del Brasil, había tenido sus controversias cuando el alemán dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe en el papado de Juan Pablo II, al punto que lo obligó a dejar los hábitos. Con Benedicto XVI renunciante, la palabra de Boff volvía a tener vigencia. Mucho más cuando un latinoamericano era llamado a sucederlo, y eligió el nombre de Francisco. Más que un nombre,  "un proyecto de Iglesia".

De visita en Buenos Aires para presentar un libro que prologó a su amiga Clelia Luro, Boff habló de este nuevo modelo que inauguró Jorge Bergoglio en Roma y cuenta por qué, si bien intenta minimizar la posibilidad, no descarta que el Papa argentino corra peligro a medida que avance en los cambios que necesariamente la dos veces milenaria institución debe concretar. "Donde hay poder no hay amor", recuerda en esta entrevista con Tiempo Argentino.

"Yo creo que, para un teólogo, lo más importante de Francisco fue que se presentó como obispo de Roma y no como Papa, y con eso recupera el primer milenio de la Iglesia Católica, cuando la Iglesia de Roma se presentaba como la primera entre otras, primus inter pares, la primera entre otras iguales, con la función de coordinar en el amor. El Papa dice 'Yo quiero gobernar en la caridad', un cambio radical, porque hasta ahora la tradición del segundo milenio es gobernar con el derecho canónico, con el poder absoluto, binario, inmediato, tal que si uno borra la palabra Papa y pone en su lugar Dios, la frase funciona igual. Eso es algo muy arrogante", explica para abrir el juego.
 
–¿Cuándo empezaría ese segundo milenio de la Iglesia?

–El punto de gran viraje fue en 1077 con el Papa Gregorio VII, que escribió un documento que llamó Dictatus Papae, la dictadura del Papa. Son 33 proposiciones donde dice que el Papa tiene los dos poderes, uno espiritual sobre la Iglesia y otro temporal sobre las personas. Ahí fue que se creó la Iglesia como imperio, como sociedad perfecta, con el agregado posterior del derecho canónico, y eso perduró hasta el Concilio Vaticano II. De esa sociedad de hermanos se pasó a la Iglesia como sociedad jerarquizada.

–¿Cómo influye en eso la caída del imperio romano?

–Tiene que ver con el vacío de poder que se creó con la ruptura del imperio romano. Nadie garantizaba a nadie y el Papa era la única figura moral. El primer viraje fue con León Magno, 415, cuando los bárbaros están a las puertas de Roma.

–…y él negocia con Atila.

–...para lo cual asume el título de Papa, que era un título de los emperadores romanos. León asume también esa pequeña capa, la muceta, esa capa que es el símbolo del poder imperial total al que de entrada renunció a vestir Francisco. Fue una coyuntura histórica, hay que entenderlo así. Al negociar con Atila empezó esa visión más política, pero no todavía jurídica. Con Gregorio VII, ahí es política pura y el gran viraje de la Iglesia romana está en 1077.

–Pero a los pocos años, hacia 1200, aparece Francisco de Asís...

–Francisco de Asís vive exactamente bajo Inocencio III, que fue el Papa más poderoso de la Iglesia, porque hasta Rusia estaba sometida a su dominio. Hay que entenderlo dialécticamente, frente a una Iglesia de puro poder, gloria y fasto viene un movimiento pauperista, que son muchos: los valdenses o pobres de Lyon, los dominicos, los franciscanos, que quieren un Evangelio sin poder, hablando la lengua del pueblo y siguiendo la escritura sin glosa, sin comentarios. Y no preguntan a Roma, San Francisco pide solamente seguir el Evangelio y ahí comienza esta dialéctica que se da hasta la Reforma, que enfrenta a una Iglesia de poder que no le ha hecho nada bien, porque la ha secularizado, no ha creado estructuras de santidad sino que facilitó crear el gran proyecto de colonización, que era político, militar y religioso.

–¿Colonización a nombre de quién?

–A nombre de la burguesía renacentista. Hay dos cartas de Alejandro VI (Rodrigo Borgia), una al rey de España y otra al de Portugal, en las que divide el mundo mitad para cada país. Pueden dominar, matar, conquistar, someter y apropiarse a todos los que no son cristianos, les dice. Y ellos vienen con ese mandato. El proyecto de expansión europea es un proyecto único Iglesia-burguesía-Estado-reyes-misioneros. El efecto es la destrucción masiva de las culturas locales en América Latina, África, Asia. Ese proyecto del matrimonio entre poder civil y poder religioso es un matrimonio incestuoso porque no facilita la divulgación del Evangelio. Yo creo que el último paso de ese pacto es Benedicto XVI.

–Usted dijo hace poco que Ratzinger se fue porque se dio cuenta de que ya no tenía fuerzas para imponer el modelo de Iglesia que pretendía.

–Creo que hay varias razones. Una más subjetiva y personal, que era recristianizar Europa para, desde allí, irradiar al mundo; no resultó. A los europeos ya no les interesa el cristianismo, lo tiene a sus espaldas. Los ayudó a crear la cultura, las naciones, pero no es una fuente de inspiración, lo consideran muy medieval, muy antimoderno, no tiene democracia ni Derechos Humanos. Lo otro es que su proyecto de Iglesia –que yo lo escuché en clases con él, pero tiene su origen en San Agustín– también fracasó. Él piensa que todos los seres nacen en pecado original por la relación sexual que transmite la vida, por lo cual toda la humanidad está condenada. Pero Dios tiene piedad y pone una célula a partir de la cual todo se puede salvar. Esa célula que es como una pequeña iglesia.

–Pero esa célula está totalmente podrida.

–Ahí está el problema, que el Papa se da cuenta de que esa célula está llena de ladrones, de homofóbicos, pederastas, el Banco Vaticano y todo eso. Ve que había un cáncer con metástasis en el cuerpo eclesial de la curia y que físicamente no tenía fuerzas. Ahí yo vi su dimensión ética, su gran humildad de crear espacio para que venga otro y, a la vez, dar una bofetada a la curia romana. Deja un relatorio de 300 páginas sobre todo lo que ocurre y otro vendrá con más fuerza a curar eso.

–Bergoglio viene de ese territorio colonizado.

–Del fin del mundo, como dijo.

–Pero no cualquier fin del mundo, porque él es jesuita. Usted nació en Santa Catarina, muy cerca de donde estuvo asentado el proyecto más grandioso de los jesuitas, sabe de qué hablo.
–No hay que olvidar que el Papa y el emperador trabajaban juntos y aquí, en las misiones jesuíticas, se había creado un Estado, incluso con comercio internacional, porque exportaban, bajo una visión socialista. Como será que (Charles) Fourier y (Henry de) Saint Simon dicen que los padres del socialismo fueron los padres jesuitas, porque aquí se ha practicado el comunismo originario, y eso tenía que ser eliminado porque era un poder totalmente alternativo a la Iglesia y al Estado.

–¿Cómo puede haber pesado esa experiencia en los cardenales?

–Pienso más bien que ellos estaban tan humillados o tan desmoralizados personalmente que nadie quería asumir el desafío. "Vamos a llamar a alguien fuera de ese manejo que no tiene nada que ver y que tiene la disciplina de un jesuita y la ternura de un franciscano", habrán dicho, y creo que es él la persona adecuada para rescatar a la Iglesia. La misión de Francisco es restaurar una Iglesia que está en ruinas, como le pasó a la de Asís. 

–Usted dijo que la Iglesia del segundo milenio termina con el Concilio Vaticano II, pero eso fue hace 50 años y desde entonces la curia hizo todo lo posible por eliminar cualquier sombra de avance, incluso mediante la expulsión de centenares de curas tercermundistas.

–Creo que esta es la oportunidad de aplicar el Concilio Vaticano II, que había creado dos instancias de gobernabilidad que luego se desecharon. Francisco ha nombrado ya a ocho obispos de varios continentes y creo que va a resucitar la figura del Sínodo de Obispos con un papel de colegiatura. Por otro lado, en 50 años cambiaron tantas cosas, en la geopolítica, la globalización, los medios sociales que es una red inmensa. Se necesita un nuevo concilio y yo espero que sea un concilio de la cristiandad, no de la Iglesia Católica. Porque tenemos que enfrentar el tercer milenio con la humanidad unificada. El fenómeno cristiano tiene que estar junto con el fenómeno budista, el fenómeno hinduista, el fenómeno judío, el fenómeno islámico, porque juntos pueden alcanzar una dimensión espiritual de la humanidad, más allá de las diferencias. Espero que haga eso y en forma urgente.

–¿Sigue viva la Teología de la Liberación? 

–Sigue viva porque nació escuchando el grito del oprimido, del pobre, de la mujer, de los afrodescendientes. Contra la opresión, liberación. La pregunta nuestra es cómo usar el potencial espiritual que tiene el cristianismo para salir de la pobreza y de la miseria, no en el sentido de la filantropía sino reforzando la conciencia para que se organicen y creen movimientos de liberación. Nosotros partimos de las comunidades de base, la Pastoral Social del sin tierra, del sin techo. Como los pobres siguen creciendo en el mundo, esa teología sigue vigente. Siempre que hay un Foro Social Mundial, una semana antes se hace el Foro Mundial de la Teología de la Liberación, nunca van menos de 4000 personas de todo el mundo. Y a partir de los '80, nos dimos cuenta de que no sólo los pobres gritan, la tierra grita, los bosques gritan, entonces nació la Ecoteología de la Liberación. Ahora no tiene tanta visibilidad porque no aparecen tanto las polémicas.

–Pero, por ejemplo, en Brasil la llegada de un metalúrgico a la presidencia y luego de una mujer no se explican sin esos movimientos de base cristianos, ¿o no?

–Es un fenómeno nuevo, incluso en Latinoamérica después de la caída de las dictaduras. Es otro tipo de democracia, que no es solamente la que representa a la burguesía, son democracias participativas de cuño popular que por detrás tienen redes inmensas de movimientos sociales que reivindican y presionan. Y los presidentes vienen de esa trayectoria y hacen políticas para ese sector. El primero de todos fue Lula, y él lo dice siempre, que los principales protagonistas no fueron la izquierda que estaba en el exilio, ni los sindicatos que eran perseguidos por la policía, fue la inmensa red de comunidades de base, la Iglesia de la Liberación, la Iglesia de Dom Helder Cámara, que ha sustentado al PT, que ha fundado al PT como un instrumento político para avanzar en los derechos. Eso está en la raíz en todas las democracias de América Latina que tienen políticas más populares y la base social que sustenta esas democracias es realmente el pueblo organizado.

–¿Cómo pueden influir en los pasos de Francisco los poderes fácticos, el establishment mundial, por así decirlo?

–Yo creo que él ha dado muestras de que su deseo es crear una Iglesia pobre para los pobres. A mi juicio, va a hacer un desplazamiento de la Iglesia para la humanidad, el planeta Tierra, el sistema de vida, que están grandemente amenazados. El problema central no es qué futuro tiene la Iglesia sino qué futuro tiene la humanidad y cómo las iglesias pueden ayudar a pensar ese futuro. La geopolítica supone una especie de gobernabilidad global del planeta que no existe, lo que existe es el imperio americano. Y creo que Francisco tiene lucidez para escaparse de un alineamiento de los intereses de los pudientes del mundo, porque va a intentar hablar desde las víctimas, desde los pobres.

–Pero va a tener que oponerse a un status quo.  Y no sería la primera vez que eliminan a un Papa...

–Cuando hay concentración alta de poder, siempre aparece un antipoder que intenta disputar. Cuando son poderes muy concentrados, se utilizan todos los medios, se transforman en un poder maquiavélico, donde se utiliza la corrupción, o incluso la eliminación física. La última versión que circula y que Pérez Esquivel nos comunicó recién es que Ratzinger estaba amenazado de muerte y, para escaparse de eso, renunció.

–¿Amenazado por quiénes?

–Por un grupo de la mafia que está metido en el Banco Vaticano, lavado de dinero y cardenales que les daban la cobertura. El Papa ya adelantó que la Iglesia no tiene necesidad de tener un banco, puede acudir a bancos éticos, que hay muchos. Eso sería desmontar el sistema y sería la medida más directa y más indolora.

–¿No corre riesgo su vida, entonces? Si lo amenazaron a Ratzinger…

–Yo creo que no se debe excluir esa posibilidad, porque sabemos que Juan Pablo I discutió con los cardenales la eventualidad de salir del Vaticano para tener una vida más sencilla y dos días después apareció muerto. No es imposible, pero él ha tomado medidas muy sabias. Abandonó el Palacio Vaticano, vive en la casa Santa Marta, come en conjunto con los demás.
–O sea que eso no sería sólo una medida de austeridad...

–Come con otros; si va a morir, mueren 30 o 40 con él. Pero deberá cuidarse. «


 Clelia luro: el amor más fuerte

Jerónimo Podestá fue obispo de Avellaneda y cuando tuvo que elegir entre su amor por una mujer y una institución no dudó y se fue a vivir con Clelia Luro, en 1967. Murió en 2000. Ahora Clelia presenta la última edición de sus cartas con el subtítulo Testimonio de 50 años de lucha política y eclesial. 

“La historia del libro se terminó en el '72 pero cuando murió Perón,  Granica, que tenía los derechos, tuvo miedo y exportó tres ediciones a España. Cuando volvimos del exilio le preguntamos qué había pasado y nos dijo que había quemado los libros porque allá estaba Franco.  Ahora lo actualizamos y puse cartas entre nosotros en el exilio y cartas a otras personas. Hay cartas a los presidentes, cartas políticas, una carta que le mandé a Hugo Chávez, otra al director de La Nación hablándole de la libertad de prensa, a Maradona cuando estaba en el problema de la droga y también a Bergoglio, que fue el único que cuando murió Jerónimo le llevó al sanatorio la unción de los enfermos.


 Un nombre que lo salvó de la dictadura

–¿Por qué Leonardo?

– Me pusieron así cuando ingresé en la orden, por San Leonardo de Port Mauricio, un santo muy curioso del siglo XVII, misionero, que se ponía semidesnudo y se autoflagelaba y convocaba a todo el pueblo a las lágrimas y así confesar. Pude haber vuelto a mi nombre original, pero para mí fue muy útil en tiempos de la represión incluso en Argentina, porque cuando vine en el '77 buscaban al autor de Jesucristo Liberador. Yo era Genesio Darci Boff, a Leonardo Boff ni lo conocía (risas) sería otra persona. En Uruguay me tuvieron que acompañar una vez hasta adentro de un avión porque un guardia se había dado cuenta de que era la misma persona. Eran tiempos en que, cuando agarraban a un teólogo de la Liberación, lo torturaban y lo mataban, era muy peligrosa la vida entonces.


Fuente: Diario Tiempo Argentino

viernes, 26 de abril de 2013

HUGO YASKY: Analfabeto político

Por Hugo Yasky *

El analfabeto político argentino piensa que es mejor que lo gobiernen los ricos porque ellos poseen dos ventajas, saben mandar y como tienen plata no necesitan robar.

El analfabeto político argentino piensa que la plata que el Estado gasta en sostener políticas de asistencia social es un despilfarro que como fin tiene favorecer el parasitismo social para ganarse el voto de los pobres.

El analfabeto político argentino está convencido de que lo que él llama villeros deben su situación a la falta de esfuerzo y a cierta condición de inferioridad debido a la escasa ingesta de proteínas.

El analfabeto político argentino piensa que para terminar con lo que él cataloga como gobiernos populistas el voto debería graduarse según el nivel de instrucción de los electores. También según el poder adquisitivo, pero esto lo admite sólo en círculos muy selectos.

El analfabeto político argentino cree que las desigualdades son naturales y que es pretender ir contra las leyes de la naturaleza tratar de revertirlas. Dice así como hay negros y blancos, existen pobres y ricos.

El analfabeto político argentino entiende que es natural que cuanto más se tiene más se intente evadir el pago de tributos, ya que ese dinero alimenta la voracidad de los corruptos que gobiernan.

El analfabeto político argentino besa la bandera en la final de la Copa Davis porque se siente argentino hasta la muerte pero le parecen excelentes los fallos ejemplificadores a favor de los fondos buitre.

El analfabeto político argentino cree que la prensa es independiente sólo si está en contra del gobierno.

El analfabeto político argentino está convencido de que con mano dura se resolverían los problemas de la inseguridad y la corrupción y pone como ejemplo los gobiernos militares, en los que no les consta que haya habido inseguridad o corrupción.

El analfabeto político argentino piensa que la Justicia así como está es un desastre pero intentar cambiarla es violentar su independencia.

El analfabeto político argentino está convencido de que la televisión no influye en absoluto en la formación de su posición pero cree que Lanata sería un excelente candidato a la presidencia.

El analfabeto político argentino odia el influjo movilizador de los choripanes y está convencido de que cuando sale con cacerolas a él no lo convocó nadie porque llegó caminando o en taxi.

El analfabeto político argentino goza de la cumbia pero en los lugares y en el momento que corresponda.

El analfabeto político argentino, comparado con la media, tiene altos niveles de instrucción, generalmente secundaria completa y estudios terciarios.

* Secretario general de la CTA.

Fuente: pagina12

miércoles, 17 de abril de 2013

JUSTICIA LEGITIMA: Retoques que implican grandes cambios

El espacio de jueces, fiscales y abogados hizo un planteo en la misma línea que el CELS. El objetivo de su propuesta es facilitar el acceso a las cautelares cuando quienes las requieren son “personas” o colectivos en “situación de vulnerabilidad”.

El movimiento “Justicia legítima” presentó en el Senado por escrito su propio proyecto para introducir retoques a la propuesta del Poder Ejecutivo sobre el régimen de medidas cautelares. La agrupación coincide con la intención de limitar los reclamos patrimoniales de grupos económicos poderosos contra el Estado pero, en sintonía con el Centro de Estudios Legales y Sociales, advierte que hay que quitar todos los obstáculos y facilitar el acceso a las cautelares cuando quienes las requieren son “personas” o colectivos en “situación de vulnerabilidad” ante la afectación de derechos fundamentales o como usuarios y consumidores. Tal como está redactada la futura ley, advierten, quedan habilitadas las “decisiones judiciales antojadizas”.

“Justicia legítima” está de acuerdo con la intención de la reforma judicial de lograr “una relación más cercana entre la sociedad y la administración de justicia”, pero acota que es “imprescindible que se avance en una reforma integral de los sistemas procesales, cuyo núcleo central sea la oralidad y el establecimiento de plazos razonables de tramitación”. Eso no está contemplado por ahora en el paquete de leyes del Gobierno, aunque la Presidenta anunció la semana pasada que está entre sus objetivos impulsarla. A su vez, ayer el secretario de Justicia, Julián Alvarez, dijo que se tomarían algunas sugerencias de esta agrupación para mejorar el proyecto.

La presentación de “Justicia legítima” parte de la base de que las medidas cautelares son herramientas esenciales en la defensa de los derechos de los pueblos originarios, del derecho a la salud, a la vivienda, el trabajo, a la alimentación, a la seguridad social, también a la educación.

- Cuando prevé esos casos excepcionales en que se puede pedir una cautelar contra el Estado, el proyecto del Ejecutivo dice que debe haber una afectación “directa” del derecho a la vida, la salud, la alimentación o el medio ambiente. “Justicia legítima” cree que es una definición muy restringida y que la ley debería hablar de “los derechos a la vida, condiciones adecuadas de vida, salud, de naturaleza alimentaria, o relativos a la protección del ambiente, o derechos fundamentales de aquellos respecto de quienes existe una obligación de protección especial por parte del Estado, como los grupos en situación de vulnerabilidad, los trabajadores y los usuarios de servicios públicos”. Sebastián Tedeschi, letrado de la Defensoría General, quien participó en la redacción de la propuesta alternativa, considera que la definición de “vida digna” que propuso ayer el Gobierno es “insuficiente”, “abstracta” y se “presta a arbitrariedades”.

- También sugiere que el límite de seis meses sólo se aplique a las cautelares promovidas por grupos económicos.

- Si bien el proyecto oficial dice que las cautelares ya no se podrán dictar sin notificar al Estado, también establece que el Estado tendrá que hacer un informe que diga si la medida cautelar en danza puede afectar “el interés público”. Como es una definición muy amplia, y es cantado que así el Estado siempre va a decir que está afectado el “interés público”, “Justicia legítima” sugiere se le requiera que diga si hay una “grave afectación” de este tipo. Pero, además, reclama que si se trata del derecho básico, como salud o vivienda, que el juez pueda dictar medidas urgentes sin consultar al Estado.

- El texto del Ejecutivo impide que para ejecutar una medida cautelar se dicte una sanción personal contra el funcionario que ha incumplido. Entre los cambios propuestos también se incluye la alternativa de multar al funcionario en cuestión para garantizar el cumplimiento de la cautelar.

Tedeschi señaló a Página/12 que “lo que se discute en el fondo es si queremos un modelo de Estado social de derecho contra un modelo de Estado más liberal; que el Estado tenga preocupación por garantizar los derechos sociales de los más débiles a nuestro entender no es un capricho, sino algo que está establecido en los tratados de derechos humanos”.

Fuente: Pagina12

sábado, 13 de abril de 2013

PUEBLOS ORIGINARIOS: Críticas originarias al Código

Unos reclaman que el tema aborigen sea excluido del proyecto y se trate en una ley especial. Otros proponen incluir reformas que contemplen sus intereses. Todas coinciden en que no se respetan los derechos que les reconoce la Constitución.

Por Eduardo Videla

Organizaciones que nuclean a comunidades indígenas entraron de lleno en el debate por la reforma al Código Civil y Comercial e hicieron públicas objeciones al borrador que se debate en la Comisión Bicameral del Congreso. Por un lado, el Consejo Plurinacional Indígena expresó su rechazo a la inclusión del capítulo sobre Propiedad Comunitaria Indígena en el nuevo Código: no están conformes con el procedimiento de audiencias públicas realizado hasta ahora y reclaman una consulta a “todas las comunidades cuyos intereses pueden ser afectados por la nueva legislación”. En concreto, objetan que el Código considere a las comunidades al mismo nivel que una asociación civil o un consorcio, cuando se trata de pueblos preexistentes a la creación del Estado nacional”. Por otro lado, el Encuentro Nacional de Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios presentó días atrás un documento en la Bicameral, con sus propuestas de reformas al texto en debate. Si bien los cuestionamientos son similares a los del Consejo, consideran que es importante la inclusión del tema en la nueva legislación.

“La norma habla de propiedad de la tierra, pero no de la posesión, que está reconocida por la Constitución. Entonces, si aparece un empresario con un título de propiedad fraguado y quedamos en manos de un juez racista, se abre la puerta para los desalojos”, advirtió Benito Espíndola, de la Mesa de Organizaciones y Comunidades Indígenas de Capital y provincia de Buenos Aires, que integra el Consejo Plurinacional. En una conferencia de prensa realizada el jueves en una sala del Colegio Público de Abogados de Capital Federal, las organizaciones que lo integran reclamaron que el tema aborigen sea excluido del Código Civil y se trate en una ley particular.

“Las comunidades indígenas estamos reconocidas como pueblos preexistentes al Estado nacional por la Constitución, somos personas jurídicas de derecho público, pero el proyecto de Código Civil regula la relación entre particulares. Al considerarnos como personas de derecho privado, desjerarquiza nuestra situación”, explicó Sandra Ceballos, de la Comisión de Juristas Indígenas de la República Argentina.

Para Elena Picasso, de la Asociación Argentina de Derecho Indígena, la inclusión del tema indígena en la futura norma “puede tener consecuencias gravísimas, porque va a haber una cantidad de juicios contra el Código”, ya que tal como está redactado “no garantiza el reconocimiento básico de los pueblos indígenas”.

Otra cuestión que es centro de debate es la del “derecho a consulta”, incorporado en el artículo 2038, para los casos de explotación de recursos naturales. Para las organizaciones que son críticas del proyecto, lo que parece un derecho puede resultar en un “mero trámite administrativo de información y consulta” muy distinto del “libre consentimiento fundamentado previo” reconocido en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas. Por esas razones, entre otras, el Consejo Plurinacional Indígena reclama la exclusión del tema en el nuevo Código.

Un cuestionamiento similar formulan desde el Encuentro Nacional de Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios (Enotpo), aunque a diferencia del Consejo, apoyan el proceso de reforma del Código Civil y Comercial y batallan por la inclusión de modificaciones en el borrador que trata la Comisión Bicameral.

“Es la oportunidad para que una norma dedicada al derecho individual y privado se involucre también con los derechos colectivos”, argumenta Lucio Zerpa, de la comunidad Ayllu Valle del Sol, de Salta, integrante del Encuentro. “El 17 de marzo hicimos una presentación oficial ante la Comisión Bicameral, con todas nuestras propuestas, acompañados por el juez Baltasar Garzón”, dijo Zerpa. Entre las objeciones que mencionó, se encuentran la necesidad de que las comunidades sean reconocidas como persona jurídica pública; también coinciden en reclamar la inclusión del consentimiento informado de las comunidades afectadas por proyectos de explotación de recursos naturales. “El Encuentro –aclaró– está integrado por 45 organizaciones, que representan a 26 pueblos originarios y más de mil comunidades en todo el país.”

Fuente: Pagina12

miércoles, 10 de abril de 2013

EDUARDO DE LA SERNA: LOS MUERTOS QUE VOS MATÁIS

por Eduardo de la Serna

Dicen que “en la cancha se ven los pingos”, que hay momentos en los que se revela la verdad (o cierta verdad, para no espantar a los puristas), dicen que “los amigos se ven en las malas”. 


Hace muchos años –recuerdo- me resultó patético la solapada manera de festejar y contar alborozadamente cada muerto de la “gripe A” -que hasta parecía una aliada del grupo homónimo- . Festejos de muertes cuando “llevan agua para mi molino” me resultan de una gravedad demasiado seria como para minimizarlo. Y eso habla de qué tan ideologizado resulta el tal molino. Ya me resulta grave que se celebre la violencia en la guerra donde la muerte del adversario parece una cosa lógica (sic), pero cuando de ese modo se revela una mentalidad, un principio, una ideología me parece que “algo no va bien”. Y cuando uno lee noticias o ve las informaciones en las que pareciera que los canales de información celebran cada muerto en las inundaciones como si fuera un gol (gol en contra de los adversarios / enemigos en este caso) me resulta muy grave (además de parcial, porque también hubo muertos del otro lado de la General Paz y pareciera que esos no son goles sino simplemente corners). Cuando se sabe que inventan y difunden una carta de un párroco hablando de los cientos de muertos que él vio, y que luego tuvo que salir por todos lados pidiendo “por favor” que desmientan eso, que no lo dijo, que no sabe quién lo hizo resulta muy grave. “Si no hay tantos muertos, inventemos más” parece la consigna, “cuantos más, mejor”, o “si no, contemos los goles hechos en la cancha de al lado”, parece otra. “Salvemos al amigo, hundamos al contrario”. Realmente, me parece vomitivo. Hay personas, seres humanos que perdieron la vida, y hay cientos de miles que perdieron todo lo que tenían para que su vida fuera más o menos digna. Y hay seres (o empresas) detestables (a los que me resisto a comparar con animales) carroñeros revolviendo entre la basura para encontrar un motivo para celebrar. 

La inmensa solidaridad de los argentinos, paradigmática en estos casos, quedó ensombrecida por estos engendros abominables. Y cuando no pudieron inventar nuevas cartas, empezaron con las pecheras (pero las que molestaban eran las de la Cámpora, no las amarillas del “otro lado”. Volviendo a la metáfora, lo que molesta es la camiseta del otro equipo) como si no fuera razonable poder identificarse unos y otros. La identificación (necesaria en todos los encuentros masivos, hasta en la Peregrinación a Luján) es útil para saber a quién pedir o preguntar, y hasta para saber a quién deben golpear los que llevan “pecheras de la UOCRA”. Y –para terminar el juego perverso- destacando críticamente que “hacen política”. ¡¡¡Por supuesto que hacen política!!! ¿Y desde cuando eso es malo? 

O mejor, ¿y desde cuando no es buenísimo que haya gente –jóvenes en su mayoría- que se deciden a hacer política en favor de la gente! Que todos podamos ver, debidamente identificados, a ¡miles! de jóvenes que dejaron lo que estaban haciendo, dejaron diversión, estudio, amigos para hacer lo que debían hacer. ¡Políticamente! ¿Desde cuándo “política” es mala palabra? (Ya lo sabemos, al menos desde el menemismo… curiosamente el 9/4 salieron a la calle cientos de miles de colombianos a reclamar por la paz, en el contexto de los diálogos gobierno-guerrilla, y la ultraderecha paramilitar salió a criticar la marcha y los acuerdos diciendo que eso era “político”. ¡Claro que lo es! Bienvenida que lo sea. Y bienvenida una política que trabaje activamente por la paz). 

Bienvenida sea la política que sale solidaria al encuentro de los hermanos necesitados, y malvenida la política –o la prensa- que necesita necesitados, que mata muertos o escribe escritos detestables. Tan detestables como sus ideologías.

Fuente: Curas en la Opcion por los Pobres

lunes, 8 de abril de 2013

EDUARDO ALIVERTI: ¿Otra vez la antipolítica?

Por Eduardo Aliverti

Opinar al cabo y aun en medio de una tragedia, del tipo de la vivida por porteños y bonaerenses, presenta el nada grato desafío de que las palabras justas o atendibles que uno pueda encontrar –políticamente hablando– no choquen contra las lastimaduras, muchas de ellas terribles, irreparables, de tanta gente.

Los momentos como éstos suelen ser una invitación a desbocarse, y de hecho fue lo que sucedió. La referencia no alude a las víctimas, que están en todo su derecho emocional de explotar y agarrárselas con quienes les parezcan. Y tampoco remite a esos guapos del anonimato que circulan por las radios y las redes sociales sin parar un segundo, cargados de odio también de modo constante respecto del tema que fuere y, siempre, con alguna solución a mano que nunca es otra cosa que matar a alguien, putear a la bartola, gritar que se vaya éste, aquél o aquélla. Las víctimas son gente que está desesperada y se merece atención y respeto digan lo que digan. Los segundos son intelectualmente inimputables y no vale la pena detenerse en ellos más que para preguntarse cómo pueden vivir así, militando en el rencor, ya sea cuando son mosquitos auténticos con nada mejor para hacer o cuando se trata de operadores de usinas programadas. Ni a los unos ni a los otros puede pedírseles reposo analítico. Pero sí a quienes tienen el compromiso de gobernar. Y a los comunicadores que deben producir e informar para, en el mejor de los casos, juzgar sólo después. La impresión, por no decir la certidumbre, es que, entre responsables ejecutivo-legislativos y animadores periodísticos (la gran mayoría de ambos, por lo menos), sólo asistimos a una ensalada de repentinos especialistas en fenómenos meteorológicos, entubamiento y desentubamiento de arroyos, cambio climático universal; demagogias defensivas u ofensivas, chicanas para sacarse las imputaciones de encima y casi interminables etcéteras de tenor análogo.

Vaya un disparador que pretende ejemplificar ciertas deudas compartidas, aunque no al mismo plano, entre los que gobiernan y los que comunican y opinan. Por ahora dejemos de lado a los primeros. De los segundos, entre los medios y colegas de alcance masivo que se muestran sorprendidos y horrorizados por la tragedia, ésta o similares, ¿qué registro hay de que periódicamente difundan informes e investigaciones sobre el tratamiento de la basura, la marcha de las obras que se prometen, la preparación para situaciones de emergencia, los negociados inmobiliarios, la denuncia sobre el déficit de vivienda, las subejecuciones presupuestarias? Quede bien claro que ni siquiera es cuestión de meterse (aunque pueda incluírselo) en si Macri y Scioli gozan de protección mediática por parte de la prensa opositora, ni en las andanzas de la que ampara al gobierno nacional. Hablamos, a secas, de que hay un periodismo que derrama lágrimas de cocodrilo frente a las catástrofes que sufre “la gente”, sin haberse preguntado antes qué hizo, qué notificó, qué advirtió, estructuralmente, como para tener cierta autoridad moral en sus señalamientos de omisión y corrupción. En otras palabras: si es verdad que las autoridades siempre llegan tarde cuando suceden los desastres, también lo es que a muchos y lacrimógenos parloteadores de los medios les pasa lo mismo. Si es seguro que gubernativamente no hay prevención, también es real esa prensa que siempre parece desayunarse de golpe ante las calamidades no sólo meteorológicas. Una prensa en actitud impertérrita detrás del vértigo impactante, que en lo global jamás avisa del peligro que se corre por esto, esto y esto otro. Es decir, el antes. En el después, ya se conoce aquello en lo que igualmente debe repararse toda vez que sea necesario: encima de que se vive una tragedia, le ponen música de fondo, buscan el morbo, salen a la cacería de los más desesperados, no chequean nada, golpean abajo, condenan a como salga. Es el show, tétrico. No la noticia. La noticia es el show. La forma es el fondo.

Cabe repetir que este marcaje de tratamiento mediático no tiene la intención de igualar atribuciones entre las responsabilidades de gobernar y hacer periodismo. Sin embargo, vuelto a aclarar ese punto, hay que detenerse en con cuántos y cuáles elementos informativos, de cuánta certeza, se dispone para juzgar a los que gobiernan. En los distritos y del signo ideológico que fueran, por más que todo sea ideología. Intentemos trazar dos grandes columnas de objetividad, según lo único que, tras lo sucedido, muestra de acuerdo a prácticamente todos. En una columna ponemos que se llovió la vida como nunca o casi, tal vez con el solo parangón de lo que fue la inundación santafesina de 2003 (en términos de difusión masiva por tratarse de grandes ciudades, porque la lista de catástrofes naturales es bastante más larga que eso si se abarca a las metrópolis pequeñas y a pueblos y pueblitos: Tartagal, Villa La Angostura tapada de cenizas volcánicas, Resistencia en el ’82, y sigue). Ya se mostró la cuenta de que lo sucedido equivalió, en lluvia, a llenar decenas de miles de piletas olímpicas, en un par de horas, a lo bestia. En la primera columna objetiva, entonces: esto fue algo anormal, de cálculo previo imposible y, aun cuando no lo hubiere sido, igual de imposible si era por reducir a cero la nómina de muertos y daños. En Nueva York –Nueva York, no Bangladesh frente a correntadas bíblicas– se preparan durante semanas para la nevada o el huracán “del siglo” y los muertos se cuentan de a centenares, para no hablar de los inmensos perjuicios materiales. En Cuba, probablemente el país más ejemplar del mundo si es por prevención organizativa contra la furia de la naturaleza, sucede otro tanto. En Europa y en China hay esas olas de frío polar que son advertidas con antelación suficiente, para que igual queden sumergidos bajo la nieve y se pregunten cómo puede ser que se muere y se muere, y se destruya, y no haya forma de evitar lo dramático que se sabía. En consecuencia, a relevo de pruebas por la confesión experimental en todo el mundo, en la gran segunda columna de lo objetivo podríamos ubicar cuál fue, es y será la preparación estatal para paliar. No para impedir por completo. Acerca de tal aspecto, algunas cosas caen por su propio peso. El lunes a la tarde, feriado, Buenos Aires era una alfombra compacta de hojas de otoño, cubriendo veredas y alcantarillas, y no se veía un barrendero ni con asistencia de GPS. Después o mientras tanto, en el conurbano, las poblaciones en situación de riesgo ambiental –de toda clase social, aunque ya se sabe que si hay clases es para que unas sufran más que otras– seguían ahí, al arbitrio de todo lo que no se hace debajo de la superficie porque –también ya conocemos– electoralmente no paga lo que no está por arriba, lo que no se ve. Y después llegó La Plata, de cuya periferia descubrieron, de repente, que acumuló un 65 por ciento de bolsones de pobreza en menos de 30 años, agravados porque, como Buenos Aires, la capital, es una llanura perfecta e inundable, expuesta a los desbordes de las cuencas. El 27 de septiembre del año pasado, la Nación convocó al alcalde porteño y al gobernador bonaerense para oficializar la conformación de un ente tripartito, la Agencia de Transporte Metropolitano, a fin de coordinar acciones sobre cómo viaja y debería viajar la población en un área que concentra a 13 millones de personas. No hay noticias de qué pasó con eso pero, como sea, sería bueno saber por qué no existe algo de propósitos similares, efectivo, en torno del entrenamiento popular y las obras que se necesitan para enfrentar desastres climatológicos, en urbes nacidas a contramano de la naturaleza. Comunicar conjuntamente que tanta plata se destinará a tales proyectos de mediano y largo plazo. Haber aparecido, que alguien convocara, para presentar estatura de estadista frente al drama. Cristina lo hizo el viernes a la noche, en cadena nacional, con anuncios concretos que, podrá decirse, son tan destacables para el después como exiguos para el antes. Pero hizo algo. Hizo eso. Alcance o no alcance, materialmente, no se borró, ni descargó culpas en los demás (excepto, sin nombrarlo, en el intendente platense), ni se dedicó a expresar una mera solidaridad.

Esto último, unido a lo inevitable, lleva a enmarcar cuánta responsabilidad debe adjudicarse a “la clase” política. Sin duda que mucha, pero hay gestos y gestos que deberían diferenciar a tales y cuáles. Y que, de mínima, debieran dejar testimonio de que, en última instancia, la que resuelve o aminora daños es la política, lo que votamos, lo que empujamos, lo que militamos. Hay que decir esto porque, gracias al tratamiento mediático, a la facilidad demagógica, a la ramplonería, en estos días se percibió otra vez ese tufo a que la política es el arte de cagarnos la vida. Y tanto como puede serlo, resulta irrefutable que, a la par, es exclusivamente la única posibilidad de arreglar todos los asuntos públicos. Esa cosa anarca de que son todos chorros, de que ninguno hace nada, de que lo único que sirve es la conmocionante caridad del “hombre común”, de que hay que sacarse emblemas partidarios al repartir ayuda, sirve a los intereses de llorar y se acabó para que, al cabo de las lágrimas, aparezcan los hombres de negocios a decir que las ideologías se acabaron y que ellos se encargarán de evitar nuevos desastres.

Es momento de pensar que, por fuera de lo que ya es irreparable, de estas cosas se sale con más y mejor política. Con más y mejor Estado. Con quienes mejor traduzcan eso políticamente. Olvidarlo es olvidarse de lo elemental.

Fuente: Pagina12

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